
Un plato de pasta vibrante y fresco que celebra los tiernos guisantes primaverales y la fragante menta, terminado con una cremosa ricotta con toque de limón. Esta comida ligera pero satisfactoria se prepara en minutos para una cena entre semana sin complicaciones.
Un plato de pasta vibrante y fresco que celebra los tiernos guisantes primaverales y la fragante menta, terminado con una cremosa ricotta con toque de limón. Esta comida ligera pero satisfactoria se prepara en minutos para una cena entre semana sin complicaciones.
Llevar a ebullición una olla grande con agua abundantemente salada a fuego alto.
Añadir el penne y cocinar según las instrucciones del paquete hasta que esté al dente, incorporando los guisantes y las puntas de espárragos durante los últimos 2 minutos de cocción.
Mientras tanto, mezclar la ricotta, la ralladura de limón, la mitad del zumo de limón y una pizca de sal en un bol pequeño hasta obtener una mezcla homogénea.
Calentar el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio, añadir el ajo en rodajas y los copos de chile, y cocinar 1-2 minutos hasta que estén fragantes y ligeramente dorados.
Reservar 150 ml del agua de cocción de la pasta y escurrir la pasta y las verduras.
Agregar la pasta escurrida, los guisantes y los espárragos a la sartén, removiendo con el aceite de ajo.
Retirar del fuego, añadir cucharadas de ricotta al limón, la mitad del parmesano y la mayor parte de la menta, removiendo con suavidad mientras se incorpora agua de cocción para crear una salsa ligera.
Servir inmediatamente con el resto del parmesano, menta fresca y un chorrito de aceite de oliva por encima.
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